¿Estaba México preparado para la Clave Única de Registro de Población?

Mucha atención ha recibido la implementación de la Clave Única de Registro de Población en el tiempo que ha estado vigente, ya más de dos décadas. Como con todo aquello que marca tendencia, el interés se divide en negativo y positivo. Están los que ven el CURP como un rotundo fracaso que no dio resultados en todo este tiempo y están aquellos que creen que lo mejor está por venir. Pero hay un tercer grupo que, aunque no es inmune a la realidad, intenta sacar lo mejor de todo y se fija en los aspectos favorables de los hechos.

La Base de Datos Nacional de Clave Única de Registro de Población se creó como un mecanismo para registrar individualmente a los mexicanos residentes dentro del territorio y aquellos que estén en el extranjero, ingresarlos en el sistema y asignarles un código alfanumérico, único e intransferible que acredite su identidad. Es una herramienta que bien aplicada provee de múltiples beneficios, ahorra recursos a la Administración Pública y optimiza los procesos para las gestiones en dichas instancias. Se puede decir incluso que sus resultados registrales pudiesen servir de materia prima a las nuevas políticas de población, adecuadas a las verdaderas necesidades de los grupos más vulnerables.

Muchas variables a tomar en cuenta en la ejecución de CURP

Pero el éxito de la base de datos CURP no depende de su diseño. Por una parte, la interconexión de las bases gubernamentales con el CURP proveen a este de los datos existentes en sistema, sean ciertos o no. La comprobación depende de los funcionarios, por ejemplo, del Registro Civil, no de la administración del CURP. Si los datos que el Registro Civil migra al CURP son forjados o presentan discrepancias, el CURP se llena de datos errados y así con todas las demás bases. Cabe recordar que si las bases de origen son débiles o inestables, el CURP termina siendo igual o peor, porque es una mega base que contiene todas las debilidades derivadas de las fuentes primarias.

Por otra parte, en teoría todo es perfecto hasta que toca llevar a la práctica el objetivo trazado. La base CURP es una plataforma que persigue fines sociales positivos. Sin embargo, el uso que se le dé va a depender de los ejecutores del sistema, es decir, las autoridades y los funcionarios públicos responsables. Un manejo transparente deriva en un sistema eficaz al 100%, pero esta es una cuestión subjetiva, es decir, que las decisiones que se tomen al respecto, sean o no las correctas, están supeditadas a las necesidades de los sujetos en quienes se delegó tal función.

Puede ser también en parte el desconocimiento acerca de la herramienta tecnológica que tenía entre manos lo que devino en problemas de administración del sistema. Lo cierto es que el CURP requiere con urgencia una depuración de la base de datos para eliminar ese excedente que quedará indeleble en la memoria del colectivo, no así en las administraciones en las cuales sucedieron, que además estaban encargadas de velar por la seguridad de estos datos. Adicionalmente requiere una auditoria de data para verificar cuántos de estos registros que almacena son verdaderos. Es probable entonces que México no estuviese (éticamente) preparado para el CURP.

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